Parece absolutamente necesario que el hombre vaya emparejado con la ávida necesidad de contar historias. Quizá es por esta razón que la historia misma de la humanidad se plasme de formas muy distintas según aquel por la que es contada.
La inercia de una cadena de televisión no deja indiferente ningún oficio de la profesión.
Los supuestos jefes de todo el cotarro montado por los cuentistas son los productores. Digo supuestos porque infinidad de ellos no cuentan con los requisitos y conocimientos necesarios para llevar a buen fin la historia, por consiguiente tampoco les interesa lo mas mínimo. leer mas...