|
CONTADORES DE HISTORIAS
Parece absolutamente necesario que el hombre vaya emparejado con la ávida necesidad de contar historias. Quizá es por esta razón que la historia misma de la humanidad se plasme de formas muy distintas según aquel por la que es contada. Sin embargo, creo que debemos ahondar en las tragedias por las que han atravesado nuestros “cuentistas”, desde luego no es lo mismo empuñar un lápiz como herramienta que una cámara cinematográfica para contar un mismo relato. Es por esto que me gustaría paralelizar la tragedia de esos contadores de historias cinematográficas con la propia evolución técnica de este medio.

Todo comienza cuando alguien se da cuenta de que en una emulsión, la luz blanca se impresiona y se hace negra y al contrario, ante la ausencia de la luz la respuesta es blanco. Se inventa el negativo ortocromático. A finales del siglo XIX los diversos descubrimientos de laboratorio donde se plasman imágenes en movimiento, atrajo la atención de los empresarios de circo sin saber muy bien para que podría servir aquel invento. Y así se comenzaron a contar las primeras pequeñas historias en movimiento con límites de tiempo. Nos podemos imaginar sin mucho esfuerzo como deberían ser las primeras filmadoras y que tipo de negativo se usaba. Por supuesto los “cajones” inaccesibles por la luz en donde se encerraba la película eran pesados y por consiguiente difíciles de trasladar. Los planos secuencia eran la única alternativa. Una manivela daba movimiento a ese negativo, que a golpe de marcha militar entonaba el operador para no perder el ritmo. Por supuesto el negativo con sensibilidades de cinco asa, no dejaba opciones mas que a la impresión con luz solar. La necesidad de seguir contando historias introdujo el decorado, de esta forma se podría controlar el espacio a voluntad sin olvidar que se necesitaba la luz solar para que aquello adquiriera vida. Había decorados pero sin techo, por tanto difícilmente la cámara se podría haber colocado contrapicada para sacar un plano heroico del actor. El siguiente inconveniente lo encontraron cuando se dieron cuenta que el decorado limitaba las horas de rodaje, puesto que la tierra gira y el sol se desplaza creando sombras o lo que era peor aún, los contraluces no los soportaba el negativo. Otro invento mas para contar historias lo desarrolla Edison que fabrica lo que se llamó Black Maria, un decorado que rotaba sobre su eje para así poder encararlo al sol según este se iba desplazando. El espacio y casi el tiempo estaba controlado. Este invento fue dejando por el camino a muchos contadores de historias que no supieron o no pudieron adaptarse al invento de Edison. Posiblemente esta fue la primera gran reconversión de la incipiente industria de contadores de historias.
Por supuesto, paralelamente y ante la necesidad de simplificar la toma de imágenes y su proyección, se le adapta un motor eléctrico a la cámara, con lo que desaparecen las marchas militares y así poder establecer una continuada exposición del negativo a 16 imágenes por segundo. Las cámaras de manivela se quedan en los cajones de muchos operadores.
El pancromático elevó la sensibilidad del negativo con lo cual ya no se necesitaba tanta luz para la impresión de imágenes. La luz del sol se podía sustituir por luz artificial y surgen los arcos voltaicos. De esta forma se podría rodar a cualquier hora del día en un decorado. Cae en desuso la Black María de Edison y se comienza, ahora si a controlar el espacio y tiempo con claras señales de industria.
Por fin aquel invento que se llamaba cine, atraía a las salas de exhibición a toda clase de gentes ansiosas por ver, solo ver, las historias que les contaban. Y así las herramientas se fueron desarrollando poco a poco, consiguiendo avances significativos tanto en la toma de imágenes como en su proyección. Los actores y actrices de la época se ven como dioses proyectados en una pantalla blanca, imágenes en movimiento que el sumiso espectador aceptaba verse retratado ante peculiares historias.
Una de las grandes reconversiones del sector cinematográfico en estas fechas fue, sin duda la incorporación del registro sonoro a la toma de imágenes en movimiento. No cabe la menor duda de que un actor que se mueve por una pantalla y encima se le oye fue uno de los mayores logros del desarrollo cinematográfico. De esta forma las historias estaban completas y se podía ofrecer al espectador las grandes hazañas que se demandaban. Grandes deidades, héroes, superhombres, ídolos del mimo se quedaron apartados por una voz que muchas veces no correspondía con su ensalzada y maquillada imagen. Pero el cine avanzó.
1940
1952
El otro problema paralelo fue el motor de la cámara, una mediana precisión mecánica arrastraba la película entre bobinas, rodillos, obturaciones y ventanillas. Nos podemos imaginar el escandaloso ruido que se le ofrecía en el plató al ingeniero del registro sonoro. La solución estaba en blindar la cámara como si de una caja de seguridad se tratase. El invento hizo retroceder un paso mas a los contadores de historias en el desarrollo del lenguaje cinematográfico. Tales cajones eran pesados y voluminosos con lo cual cambiar la cámara de emplazamiento requería un buen espacio de tiempo, y los planos descriptivos con movimiento se descartaron por su inviabilidad. El blanco y negro sonoro era el medio idóneo para contar historias.
A medida que se investigaba con la emulsión y se le dotaba con una mayor sensibilidad, se desarrollan fuentes de luz artificial que iban sustituyendo al monstruoso arco voltaico. Los primeros proyectores con lámparas de tungsteno y lentes fresnel hacen su aparición en el mercado de los cuentistas para facilitarles su labor. La cámara iba reduciendo su tamaño creando de esta forma un equipo medianamente transportable.
Cuando parecía que todo estaba calmado en la industria aparece mágicamente el registro de imágenes en color. De nuevo paso atrás para los operadores que se vieron coartados por los expertos en laboratorio, menor sensibilidad y exposiciones demasiado técnicas para contar con fluidez grandes historias. Pero era el progreso. Todos recordamos en color a Richard Burton o a Elizabeth Taylor con sus grandes ojos azules, abiertos de par en par mirando de frente al espectador agazapado en una oscura sala de cine. Diez Kilowatios de potencia desprendían una luz cegadora a dos metros de distancia sobre esos maravillosos ojos azules arrastrando al anónimo espectador hacia esa grandiosa historia. Mucho maquillaje para los brillos producidos por el sudor consecuencia del calor infernal que desprendía aquel aparato de iluminación, y anestesia local para los ojos azules porque de lo contrario la luz cegadora no les dejaba ni entreabrir medio párpado. Hoy en dia, a nuestros divos de la pantalla, les rebotas una luz con un stico para eliminar una imperfección propia de su rostro y se quejan como niños. Nuestros cuentistas contemporáneos no conocen la historia, ni saben de sufrimientos, ni respetan la memoria.
No sé que fue primero, La cámara compacta insonorizada Arriflex o la Nouvelle Vague francesa. Lo cierto es que va unido el desarrollo de una cámara ligera, fácilmente transportable, insonorizada y con ópticas de calidad superior a la revolución del cine francés que transgredía las rígidas imposiciones de un lenguaje cinematográfico anclado en los tiempos. La Arriflex alemana permitió a los contadores de historias mover y situar la cámara donde nunca antes se podría haber imaginado, dotando así a los cuentistas de una total libertad de expresión. La cámara se movía por raíles, se acercaba, se alejaba, se llevaba a mano, casi volaba entre los actores.

Personalmente creo que en este momento los tecnicismos quedaron aparcados en beneficio de la creatividad. La evolución de las comunicaciones audiovisuales está atravesando por un periodo muy similar, los contadores de historias estamos coartados bajo el prepotente yugo de los técnicos electrónicos. Pero esto es adelantar los acontecimientos que mas adelante relataré.
Supongo que cuando la televisión hizo su aparición en el mercado fue para algunos cuentistas un retroceso mas en la historia, para otros sinembargo sería un nuevo formato a explotar. Si la televisión cada vez llegaba a mas espectadores el negocio para los despiertos cuentistas estaba asegurado. Pero el éxito de la televisión supongo que es otro muy distinto y que toca de cerca el movimiento colectivo, como es el de participar de historias junto a un numeroso aforo. Podría verse desde dos puntos de vista, la televisión reúne a las familias en su confortable hogar o bien todo lo contrario, la televisión aparta de la colectividad a los individuos. Me quedo con esta última. La televisión aparta al individuo de la tribu, haciéndolo cada vez mas individualista. Solo se comparte o se discute un lunes sobre el partido de futbol del domingo o las desgracias de nuestros personajes mediáticos. El éxito de la televisión se debe a la necesidad del espectador de “tragar cuentos” en la intimidad de su cueva sin que nadie lo pueda censurar.
Aunque cada vez menos, el cine sigue atrayendo a nostálgicos que no se conforman con ver una gran historia en una pantalla pequeña de televisión. Nos gusta mas el cine en una pantalla enorme porque se “ve mejor”. Creo que no es esta la explicación exacta de porque nos gusta mas el cine y que tiene mucho que ver con la irrealidad. Está físicamente demostrado que el color producido en una emulsión por reacciones químicas esta mucho mas apartado de la realidad que nos rodea que la colorimetría utilizada por la televisión. Es decir, el color electrónico es el mas parecido al color reproducido por el ojo humano. La televisión nos muestra con sus colores la cotidiana realidad mientras que el celuloide es irreal, es un fantástico cuento.
Los fabricantes de cámaras de televisión, aunque sea un poco tarde se están dando cuenta de esto. Las primeras cámaras de televisión en color se introdujeron en un mercado virgen sin contar para nada con las experiencias de la historia. Los electrónicos dominaron y siguen dominando (cada vez menos) las estructuras de la televisión, los “artistas” se vetan porque pueden aportar exigiendo. La cámara de televisión está custodiada por un montón de técnicos que, como si de médicos se tratara se reúnen para dar su diagnostico. Estos médicos electrónicos no entienden ni quieren entender de latitud de exposición, ni de profundidades de campo, ni de matices de color. La luz se utiliza en televisión para “que se vea” lo que ellos determinaron en llamar escena y a lo que históricamente se le ha llamado plano. De hecho los fabricantes de cámaras todavía utilizan el concepto de sol, nublado, interior…, cuando las características principales de una fuente de luz para un director de foto son la cantidad y la calidad de esa luz. Cuando la televisión en blanco y negro apareció las sensibilidades de los fotocaptores eran muy bajas y difíciles de registrar con una mínima calidad, por tanto se necesitaba mucha luz y dispuesta de forma que creara una falsa ilusión de profundidad. Ahí se demostraba claramente la necesidad de aplicar el concepto cantidad como característica principal de la fuente de luz. Con la llegada del color en televisión otro concepto entró a formar parte de la toma de imagen. La calidad de la luz ahora si que era importante y como los técnicos electrónicos no sabían de esto echaron mano de los contadores de historias que tenían la experiencia del proceso fotoquimico. Las temperaturas de color, como en el cine, aparecen en la jerga de los cuentistas televisivos. Creo recordar que en 1975 se ven en España las primeras retransmisiones de televisión en color y hoy en día, después de cuarenta años ni los fabricantes, ni sus técnicos electrónicos se han dado cuenta de la aberración colorimétrica que mantienen en sus principios técnicos. Es por eso que no sabemos porque nos sigue gustando mas el cine.
Al igual que ocurrió al principio con la emulsión fotográfica, las cámaras televisivas se han ido fabricando cada vez con mayor sensibilidad y por tanto es necesaria menor cantidad de luz. Anécdotas significativas y claramente erróneas se dan continuamente entre los que dirigen el negocio; y se producen los primeros comentarios de manifiesto desconocimiento elevado a síntoma de ignorancia profunda. Programas sin iluminar llenan las televisiones de todo el mundo, es obvio que los ignorantes no cuenten con directores de fotografía porque se ve todo sin necesidad de una sola luz, y si se trata de un exterior con sol ni se acuerdan. Si conocieran la historia se percatarían de que un director de fotografía no solo utiliza la luz para “que se vea”, la luz es utilizada por los cuentistas para contar precisamente eso, una historia.
Mas adelante continuaré pero dejo estos videos de you tube para ilustrar en lo que se ha convertido la televisión, y con muy poca imaginación nos daremos cuenta rápidamente hacia donde vamos y el poco respeto que se le tiene a los contadores de historias
La inercia de una cadena de televisión no deja indiferente ningún oficio de la profesión.
Los supuestos jefes de todo el cotarro montado por los cuentistas son los productores. Digo supuestos porque infinidad de ellos no cuentan con los requisitos y conocimientos necesarios para llevar a buen fin la historia, por consiguiente tampoco les interesa lo mas mínimo. Una gran mayoría llegan al puesto de responsabilidad desde una plaza anterior de auxiliar administrativo, ya que conocen mejor que nadie la contabilidad, que es al fin y al cabo lo que mas interesa a sus avalistas. La historia nos ha dejado grandes productores que reflejan en sus obras un grado de preparación personal muy envidiable y que ahora, por desgracia se ha perdido. Posiblemente el grado de implicación de esos nuevos productores en su obra sea precisamente que no es su obra. Hoy en dia un productor no tiene un programa, tiene un problema y desea quitárselo de encima lo antes posible sea cual sea el resultado. Al no conocer su oficio ni el del resto de los que están involucrados en la creación de la historia, no sabe pedir responsabilidades, porque tampoco conoce donde comienza la de uno y donde acaba la del otro. No conoce ni su propia responsabilidad, que la es toda.
Como representantes de la cadena de televisión donde presta sus servicios adolecen de sus mismos defectos. El servilismo, la mala gestión de los recursos técnicos y humanos, la nula imagen de su propia persona, son algunas de las grandes carencias que les rodea, y como efecto nos afecta al resto del equipo que tratamos de fabricar la historia.
Lo mas curioso es verlos ante un pequeño e insignificante problema en la producción. La postura es trasmitir nerviosismo y verse lo mas afectado posible ante la concurrencia. Todo lo contrario ocurrirá cuando un “cargo político” (antes se les llamaba comisario) hace presencia en el escenario de la historia que se cuenta, (antes se le llamaba rodaje). Las alabanzas, la simpatía y sobre todo sus dotes de mando sin sentido y para hacerse de notar, demuestran claramente lo que pueden llegar a ser las dotes de un productor. Todo esto aliñado y rodeado de algunos simpatizantes del poder conforman un paisaje cercano al latifundio feudal gobernado por un cacique a la antigua. El hecho diferencial entre el antiguo cacique y el actual dirigente político es la clase señorial y la dignidad. Porque un cacique siempre ha sido un dictador, pero con clase, dando sentido a su ideología y defendiéndola; el cacique actual es un mindundi sin ningún argumento ideológico, sin dignidad, huidizo, cobarde… Siendo un mantenido del poder actual el dia 30 de cada mes.
Asi se presenta el panorama actual de las televisiones
.
continuará... |